"El zumbido y el moscardón"

lunes, 18 de mayo de 2009


Javier Darío Restrepo es un periodista de amplia trayectoria en prensa escrita y televisión. Es experto en ética periodística, catedrático de las universidades Javeriana y de los Andes, y conferencista en temas de comunicación social.

Es miembro fundador de la Comisión de Ética del Círculo de Periodistas de Bogotá y del Instituto de Estudios sobre Comunicación y Cultura -IECO-. Fue columnista de los periódicos El Colombiano de Medellín y El Espectador de Bogotá. En el primero de ellos, así como en El Tiempo, se desempeñó como Defensor del Lector.

Recibió el premio nacional de Círculo de Periodistas de Bogotá en la categoría de prensa en 1993, así como, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en las modalidades de crónica e investigación en televisión en 1985 y 1986. Además recibió los premios San Gabriel del Episcopado Colombiano en 1994 y Germán Arciniegas de la Editorial Planeta en 1995.

Su salida, tras 17 años de trabajo, como columnista en el periódico El Colombiano, fue a raíz de una de las circunstancias más comunes que viven los periodistas de nuestro país. A Restrepo lo despidieron por plantear sus opiniones, por querer enseñar a la opinión pública qué se esconde o qué pretende nuestro presidente, encarnizado en políticas de gobierno un tanto polémicas, que es mejor silenciar para evitar poner la vida en riesgo.

Ya con buen tiempo en el periódico, lo despidieron disque por “algunas reformas” en el periódico, 12 personas más corrieron con la misma suerte. Sus directores y compañeros, quienes defienden radicalmente el gobierno actual, pretendían que se retractaran de sus afirmaciones y miraban desconfiadamente su posición.
Este hecho es una prueba más, , de la censura a la que son víctimas los medios de comunicación, en este caso los periodistas, a quienes la violación a la libertad de expresión, comunicación e información, se aplica reiterativamente, sin las más mínimas garantías que la constitución colombiana predice.

Tratar de hablar en este país, objeto de posturas ideológicas de todas las formas, habidas y por haber, es un reto más, llena de dificultades, miedos, amenazas, terrorismo, que a su vez implica pericia, conocimiento del terreno, de sujetos, acciones, entre otros, como si fuese un campo más de batalla, una guerra donde convergen las armas, literalmente, la sangre, muertos, heridos y demás…acá gana el que tiene más poder, y no mayor conocimiento de los hechos!
La información es poder, pero… en Colombia es una camisa de once balas.

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